El museo que resguarda tres siglos de historia masónica: los tesoros de la Gran Logia Unida de Inglaterra
LONDRES, INGLATERRA.– Manuscritos, joyas masónicas, mandiles, objetos ritualísticos, tableros de trazar y kilómetros de documentos forman parte de uno de los acervos históricos más importantes para comprender el desarrollo de la masonería moderna.
En el histórico Freemasons' Hall de Great Queen Street, en Londres, se encuentra el Museum of Freemasonry, una institución dedicada a conservar, estudiar y difundir cerca de tres siglos de historia de la fraternidad.
El museo mantiene una estrecha vinculación histórica con la Gran Logia Unida de Inglaterra y es depositario de sus archivos, así como de los registros del Supremo Gran Capítulo de Inglaterra y de organismos predecesores.
Pero, ¿qué puede encontrar realmente un visitante entre sus galerías?
Cerca de 30 mil objetos relacionados con la masonería
El acervo museístico conserva alrededor de 30 mil objetos vinculados con la masonería y otras sociedades fraternales.
La diversidad de la colección permite observar cómo la institución y sus símbolos se han expresado en diferentes épocas. Entre sus fondos se encuentran insignias, medallas y joyas, obras de arte, esculturas, objetos decorativos y regalía ceremonial.
Muchos de los objetos bajo su custodia se aproximan a los 300 años de antigüedad.
La colección es tan amplia que únicamente una fracción puede permanecer en exposición. El resto se conserva bajo criterios especializados de documentación y preservación, y determinados materiales pueden ser consultados por investigadores mediante cita previa.
Joyas masónicas fabricadas por prisioneros de las guerras napoleónicas
Entre las piezas más singulares documentadas por el museo se encuentran joyas masónicas elaboradas por prisioneros franceses durante las guerras contra la Francia napoleónica.
Entre aquellos cautivos había francmasones.
Utilizando los materiales disponibles en los campos de prisioneros —paja de los colchones, fragmentos de madera, huesos, papel e incluso cabello humano— fabricaron pequeñas insignias con símbolos reconocibles de la fraternidad.
Escuadra y compás, columnas relacionadas con el Templo de Salomón y el ojo que todo lo ve aparecieron representados en estas piezas.
Los objetos eran adquiridos por masones ingleses y constituyeron una forma de recordar que, aun separados por la guerra, existía un vínculo fraternal entre sus creadores y quienes los compraban.
Con el tiempo, algunas de estas joyas fueron convertidas en alfileres, medallones y piezas de colección.
Los tableros de trazar y el lenguaje visual de la masonería
Otra parte del patrimonio permite estudiar los tracing boards o tableros de trazar masónicos, utilizados como recursos visuales para transmitir las enseñanzas y el simbolismo de los grados.
Uno de los grandes tableros conservados por el museo reúne imágenes vinculadas con los tres grados de la masonería simbólica.
En él pueden observarse la escuadra, la piedra bruta y la piedra perfectamente trabajada, la plomada, el nivel, la estrella con la letra “G”, la representación de la 47ª Proposición de Euclides y el pavimento mosaico.
Cada imagen constituye una expresión visual del método pedagógico tradicional de la masonería.
La piedra bruta y la piedra pulida, por ejemplo, representan simbólicamente el tránsito del ser humano desde un estado imperfecto hacia un proceso de perfeccionamiento personal.
Los instrumentos de los antiguos constructores dejan así de ser simples herramientas de trabajo para convertirse en elementos de reflexión moral.
El Arca del Pacto Masónico de Sir John Soane
Entre las historias más relevantes conservadas por el museo destaca la del arquitecto y francmasón Sir John Soane.
Soane fue iniciado en noviembre de 1813, pocas semanas antes de la unión de las dos grandes corrientes masónicas inglesas conocidas históricamente como los “Antients” y los “Moderns”.
Para la unión de diciembre de 1813 recibió el encargo de diseñar el Ark of the Masonic Covenant, el Arca del Pacto Masónico.
El mueble fue concebido para custodiar los Artículos de Unión, documentos fundamentales para el nacimiento de la Gran Logia Unida de Inglaterra.
La estructura triangular incorporaba columnas de los órdenes jónico, dórico y corintio, relacionadas simbólicamente con la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza.
El arca original fue destruida durante un incendio ocurrido en 1883.
Más de un siglo después, entre 2016 y 2017, fue reconstruida utilizando los diseños históricos de Soane y técnicas tradicionales de carpintería.
La réplica se encuentra actualmente en la biblioteca del Museum of Freemasonry.
Manuscritos que conectan masonería, arqueología y tradiciones antiguas
El museo también conserva manuscritos del francmasón y anticuario inglés William Stukeley, iniciado en Londres en 1721.
Médico de formación y estudioso de la antigüedad, Stukeley investigó asuntos relacionados con Stonehenge, el Templo de Salomón, Egipto, las divinidades griegas y personajes bíblicos.
Sus manuscritos contienen notas realizadas de su propia mano e ilustraciones detalladas.
Entre ellas se encuentra una representación del pectoral de Aarón con doce piedras asociadas a las doce tribus de Israel.
Los documentos permiten observar directamente el proceso intelectual de uno de los primeros hombres de ciencia y estudiosos de la antigüedad interesados en la francmasonería durante el siglo XVIII.
No se trata únicamente de libros terminados para su publicación.
Algunos volúmenes fueron encuadernados con materiales disponibles, incluso vitela o papel tapiz, y conservan anotaciones que parecen haber surgido directamente durante el proceso de investigación de su autor.
Una biblioteca con cerca de 60 mil materiales
La dimensión del museo supera las vitrinas.
Su biblioteca conserva cerca de 60 mil materiales, entre libros, folletos, manuscritos, publicaciones periódicas, partituras y recursos audiovisuales.
Los temas abarcan la historia de la masonería, sociedades fraternales y diferentes tradiciones místicas y esotéricas de distintas partes del mundo.
El catálogo constituye una fuente especializada para historiadores e investigadores interesados en estudiar la evolución de la fraternidad.
Entre sus registros pueden encontrarse desde cancioneros masónicos del siglo XVIII hasta joyas relacionadas con el rey Eduardo VII.
Más de tres kilómetros de archivos masónicos
El Archivo del Museum of Freemasonry alcanza aproximadamente 3.25 kilómetros lineales de documentación.
Si las cajas fueran colocadas una junto a otra, de acuerdo con la propia institución, la documentación podría extenderse desde Freemasons' Hall hasta la estación de Euston y regresar.
El acervo incluye documentos, dibujos, archivos privados, fotografías y materiales audiovisuales.
También conserva registros de la Gran Logia Unida de Inglaterra, del Supremo Gran Capítulo de Inglaterra, organizaciones de beneficencia masónica, logias, capítulos y francmasones individuales.
Para los investigadores de la historia institucional de la masonería inglesa, estos fondos constituyen una fuente documental de excepcional relevancia.
Del museo cerrado a una ventana pública de la historia masónica
La relación de la masonería con Great Queen Street se remonta al siglo XVIII. Desde 1775 han existido tres edificios masónicos en este histórico sitio londinense.
La biblioteca y el museo fueron establecidos en el siglo XIX y encontraron posteriormente su hogar en el actual Freemasons' Hall, edificio concluido en 1933.
La sede sobrevivió prácticamente intacta a los bombardeos del Blitz durante la Segunda Guerra Mundial.
Durante la década de 1980, el museo abrió sus puertas al público.
Actualmente recibe visitantes de distintas partes del mundo y busca explicar la masonería desde sus documentos, objetos, tradiciones y contexto histórico.
Mucho más que mandiles y escuadras
Recorrer el Museum of Freemasonry permite comprender que la historia masónica no puede reducirse únicamente a sus símbolos más conocidos.
Cada joya, manuscrito, tablero, fotografía o documento constituye el testimonio de personas que participaron en la construcción de una tradición fraternal extendida por diferentes continentes.
El museo londinense conserva alrededor de tres siglos de memoria.
Una memoria formada por logias, masones, investigadores, arquitectos, militares, artistas y hombres y mujeres vinculados, de distintas maneras, con la historia de las organizaciones fraternales.
Para la investigación masónica internacional, sus colecciones representan uno de los grandes centros documentales para estudiar el pasado de la Orden.
InfoMasónica | Agencia Masónica de Noticias
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